Esta placa base tiene un formato Micro-ATX con un tamaño de 24,4 x 24,4cm. A primera vista destaca su sencillez y lo escaso de elementos llamativos. La zona del socket es muy amplia debido al bajo número de fases utilizado (6) y lo liviano del disipador instalado. La toma de alimentación es de sólo 4 pines, lo que significa que no será una placa base apta para overclock extremo. También podemos ver 2 tomas para ventiladores de 4 pines, ambas dedicadas a los ventiladores del procesador.
La GIGABYTE Z77MX-D3H nos ofrece 4 slots para memorias RAM DDR3 que soportan hasta 32GB de capacidad y 2400MHz de velocidad. Dicho esto debemos tener en cuenta que desde la BIOS no podremos configurar velocidades mayores de 2133MHz. Justo debajo podemos ver, en color azul, el conector para 2 puertos USB 3.0 frontales.
El sistema de almacenamiento es algo más reducido que en otras soluciones de mayor entidad, además que sólo ofrece 2 puertos SATA 3.0 (en color blanco). Los 4 puertos restantes son SATA 2.0.
A la hora de ampliar el sistema la placa base GIGABYTE Z77MX-D3H nos ofrece 4 puertos PCI-E x16 y un puerto PCI-E x1. La ordenación de estos es aceptable, porque si bien es cierto que si usamos una tarjeta gráfica de gama alta perdemos el puerto PCI-E x1, el segundo PCI-E x16 (que funciona a velocidad x4) estará disponible incluso aunque instalemos un sistema SLI o CrossFire.
La conectividad externa ofrecida por esta placa base es muy aceptable. En total podemos contar con 6 puertos USB 2.0, 2 puertos USB 3.0, conexión LAN Gigabit, salidas de audio analógico y digital, salidas de video DVI, VGA y HDMI y un puerto PS/2. Quizás podamos echar de menos un puerto eSATA o Firewire, pero para ser una placa base de gama media ofrece una buena configuración.